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Cisnes negros o cómo predecir el futuro

Cuando todo va sucediendo según lo previsto parece que existe una clara relación entre causa y efecto. Sin embargo, de pronto, sin pensarlo y por supuesto sin preverlo, sucede algo imprevisto. Todo acontecimiento imprevisto genera un gran impacto, una repercusión grande, incluso susto, miedo, turbación. Son los sucesos denominados “cisne negro”.

La teoría del cisne negro, formulada en 2007 por el economista Nassim Nicholas Taleb, es una metáfora que, en el ámbito económico, describe aquellos sucesos que ocurren por sorpresa, que ningún analista había previsto ni tenido en cuenta porque, a priori, eran improbables y que, para bien o, generalmente, para mal, terminan teniendo un gran impacto y repercusiones trascendentales.

Nassim Taleb la bautizó así porque, hasta la llegada de los primeros exploradores a Australia en el siglo XVII, en Europa se pensaba que todos los cisnes eran blancos. El descubrimiento de este tipo de aves con plumas negras fue un hecho que se consideraba altamente improbable, pero que sucedió y que cambió la percepción que había hasta ese momento. De esta manera, Taleb trata de cuestionar los análisis económicos que se hacen para predecir el futuro mediante una extrapolación de lo que ha ocurrido en el pasado, predicciones que, tarde o temprano, se verán confrontadas por la aparición imprevista de un cisne negro.

Para que un acontecimiento pueda denominarse cisne negro tiene que tener las siguientes propiedades:

  • Que sea inesperado: Se trata de un hecho a priori improbable, para el que no hay ninguna evidencia de que vaya a suceder y que, por tanto, es una sorpresa para todos.

  • Tienen un gran impacto: Son acontecimientos que afectan de forma importante a la economía o a la política mundial.

  • Son de predictibilidad retrospectiva: Es decir, una vez que han sucedido, y solo entonces, se dan evidencias de que dicho hecho se podía haber evitado y se crean teorías que explican por qué se llegó a producir.

Y es que, aunque la historia parezca una concatenación de eventos inevitables, está llena de eventos cisnes negros que han cambiado el rumbo de la misma. La Primera Guerra Mundial, el ascenso de Hitler al poder, el crack de 1929, los atentados de las Torres Gemelas, la caída de Lehman Brothers, el Brexit, el triunfo de Donald Trump o la actual pandemia del Covid-19 son ejemplos de este tipo de terremotos, que no se pudieron prever y que tuvieron un gran impacto socio-económico a nivel internacional.

La pandemia de Covid-19 que está viviendo el mundo reúne todas las características que definen un caso de cisne negro. Por una parte, nada hacía esperar que la aparición de una serie de casos de neumonía causados por un nuevo tipo de coronavirus a finales de 2019 en la ciudad china de Wuhan iba a tener un impacto global. Sin embargo, ahora que el virus ya se ha extendido por todo el planeta, llegamos a pensar que esta crisis del coronavirus podría haberse evitado o, al menos, minimizado sus consecuencias, si se hubiera prestado atención a las señales.

En primer lugar, la experiencia de otros brotes anteriores, como el del SARS en China en 2003, el de la gripe aviar, también en China en 2013, o el del ébola en países de África Occidental en 2014. En segundo lugar, varios informes y expertos venían avisando en los últimos años del impacto que un brote vírico de alcance mundial podría tener tanto en las vidas humanas como en la economía: el informe de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial de 2007, y el de este mismo año 2020, situaban las enfermedades contagiosas en el top ten de riesgos en términos de impacto. También lo advertía Bill Gates en una charla TED de 2015 en la que señalaba que el mundo no estaba preparado para una pandemia.

Y pese a todas estas llamadas de atención, casi ningún país se había preparado por una sencilla cuestión de probabilidad. Aunque estos estudios apuntaban desde hace tiempo el potencial impacto de una pandemia, sus probabilidades eran muy bajas, por lo que la mayoría de los países optó por destinar sus recursos a otras prioridades.

La tesis del cisne negro de Taleb mantiene que sólo con retrospección podemos volver a vivir el pasado y darnos cuenta de las señales que pasaron inadvertidas. Llamémoslo falta de previsión ante motivación de poca índole, ceguera colectiva, la información dirigida o la falta de conciencia histórica, la cuestión es que el rol del suceso “cisne negro” juega con repercusiones mucho mayores que los sucesos regulares u ordinarios. Lo inesperado y raro es extraordinario y lo extraordinario es realmente importante y grave.

En resumen, lo que define la teoría del cisne negro es que, por mucho que creamos que tenemos una situación controlada, siempre hay factores aleatorios que se nos escapan. ¿Cómo sabemos si estamos seguros y en equilibrio en este momento? ¿Cómo sabemos si el statu quo va a cambiar? ¿Cómo predecir el futuro? Bertrand Russell, filósofo y matemático británico, ya en 1912 en su obra Los problemas de la filosofía, explicó que toda persona tiene que estar preparada porque las cosas que rodean nuestra vida van a cambiar y lo van a hacer sin avisar y de manera brusca.

Por eso las personas, los negocios, las marcas que saben reaccionar a tiempo, que tienen capacidad de adaptación, son las que sobreviven a las crisis.

Y tú ¿sigues pensando que sólo existen cisnes inmaculados o estás preparado para lo inesperado? ¿Cuál es la salud de tu empresa en estos momentos? ¿Qué te ha enseñado el Covid-19?

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No dejes que otro 'cisne negro' vuelva a cogerte por sorpresa, ¡te esperamos!.

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— Mireia Suárez, May 27th, 2020

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