Cuando tenemos clara una idea como profesionales, o como empresa, hay que dedicar una buena parte del trabajo a planificar cómo vamos a vender nuestra marca a través de unas preguntas sencillas.

– ¿Qué vamos a ofrecer?

– ¿Quién es nuestro cliente potencial?

– ¿Cómo queremos llegar hasta él?

– ¿Cómo voy a presentar mi producto?.

Las respuestas que recibamos serán las que determinen la personalidad de nuestra firma, y éstas deberán quedar plasmadas en un plan estratégico general. A veces sencillos detalles con el cliente consiguen que éste se vincule más a nuestra marca de forma natural, sea ofreciendo un regalo a través de un concurso, o por una suscripción, vinculando nuestro producto a determinadas emociones, preparando un evento exclusivo para ellos… Y tú, ¿vendes o emocionas?